Historia de Pumas

Relato de unos Pumas
(Patricia de Barrientos)

Yo pienso que todo este sueño comenzó en el año 90 aproximadamente, cuando Luis Arévalo, mi vecino, le dijo a Lucho (mi esposo) que en la Videna había Béisbol.

Los dos habían jugado cuando eran chicos en diferentes clubes y bueno, Lucho llevó a Rodrigo y Gonzalo – mis hijos – de 8 y 6 años respectivamente. Fue un sábado su primera clase, ese mismo día les pusieron un uniforme, casco y bate, y de frente a jugar, los pobres no sabían ni que hacer, les caía la pelota en la cabeza y mucho menos atinaban a hacer algo. Pero poco a poco les fue gustando.

Yo iba con mi hija Valeria de dos añitos que me acompañaba a los entrenamientos, así que martes y jueves estaba ahí con mi camioneta llena de implementos porque en esa época no teníamos oficinas, ni nada solo a verlos entrenar.

Llegaba con mis tres hijitos, esperábamos al entrenador, al resto del equipo y empezaba todo, Lucho llegaba a las 6 p.m. me alegraba mucho el progreso de los niños.

Por supuesto que todos los sábados habían partidos. A las 8 a.m. jugaban los pre-infantiles y los Barrientos llegábamos con su botellón lleno de refresco y sus respectivos refrigerios; Luego llegaban los Cárdenas, también Los Arévalo a quienes muchas veces llevé al campo; Los Subauste, aunque Bruno no se despegaba de su mamá, pero al final no pudo resistirse. Como olvidarnos de los gorditos Rivero quienes luego se fueron a otro club, ni hablar de Sergio del Carpio y sus llantos incontenibles. De Rafo Dangiolillo con sus papis, Kike Benvenuto con su naricita destilando, su mami tan linda, Toya y otros más que ya perdieron contacto con nosotros.

Los sábados de partido eran unas palizas terribles, perdíamos 20 a 0, pero no nos importaba porque después de los partidos los papás se divertían muchísimo, tomaban sus chelitas, las mamis loreabamos y comentábamos los partidos y cómo mejorar los uniformes y hasta los papas tratando de mejorar el mundo, comenzando por el béisbol. Permanecíamos todo el día en la Videna hasta que la noche nos hacía correr a casa de Lucho para seguirla, ahí los chicos revoloteaban por todos lados, los hombres seguían con sus pláticas, las mamás hacíamos la comida, y hasta la madrugada, hablando de béisbol y sólo béisbol.

Siempre fuimos el equipo más chonguero, de eso puede asegurarlo Brajim Asseff, quien gozó las buenas juergas de Pumas en sus mejores épocas.

Esos fueron los inicios de los sueños de Lucho para mejorar el campo y difundir el deporte.

No puedo dejar de mencionar a nuestros entrenadores de esos años: Rómulo Temoche (peruano) y César Mejía (venezolano). Rómulo ha sido entrenador de selecciones nacionales y actualmente dirige a ANC y César Mejía vive en Brasil como miembro de la Fuerza Aérea Venezolana, hace poco tuvimos contacto con él.
La directiva en el año 1990 (año en que llegamos a Pumas) la formaba el sr. Peralta quien era el presidente y el Sr. Zapata era el secretario quien lamentablemente falleció este año. Cabe mencionar que la sobrina del Sr. Zapata, (Pilar) actualmente es una de las mamis más activas del club y sus dos pequeños ya son pumitas.

Lucho fue el segundo presidente de Pumas con Luis Arévalo (más conocido como el Dr. Arréglalo) por su ingenio y soluciones a cualquier problema.

El equipo mejoraba y ya no eran épocas de paliza, tanto así que llegamos a ser campeones de liga en varias categorías. Actualmente la mayoría de esos chicos juegan en categoría mayores y obviamente han sido parte de varias selecciones nacionales.

El sueño de Lucho fue convirtiéndose en Realidad con el paso de los años, los terrales donde jugaban tomaron forma y se podía jugar mejor, eso se logró yendo algunos días que no había partido para remover desmonte, maleza y cualquier cosa con tal que el campo esté presentable.

El primero era obviamente Lucho, flanqueado por Rodrigo y Gonzalo, ya mayores y otros amigos de la familia Pumas quienes nos ayudaban incondicionalmente, luego del trabajo venía el almuerzo en la cancha con charla incluida, donde el único tema era por supuesto… Béisbol.
Son muchas otras personas, nombres y rostros que no menciono por olvido y no por vanidad. A todos ellos y a todos ustedes. GRACIAS. Y espero que la historia de Pumas siga llenándose de páginas alegres, con triunfos y pruebas de trabajo. Somos más que un club. Somos familia.


El sueño de Lucho, tener un campo de béisbol para los niños.

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Gonzalo, Rodrigo y Lucho trabajando para mejorar el campo.

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Mario Ruiz, amigo y apoyo incondicional

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Poco a Poco se podía jugar.

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La infraestructura, el tanque de agua, y el campo ya era realidad.

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Patty, Valeria y Brajim luego del sembrado.

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En la ceremonia de inauguración del campo, en memoria de nuestro amigo Lucho. !! GRACIAS !!

 

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